Cuando afloran sentimientos de una cruda realidad y sin esperanza de salir adelante, no podemos hacer nada por cambiar dichas sensaciones de alegría o tristeza. Pero podemos solidificar dicha emoción de una manera más apacible, llegando al sitio y abrirlos con cautela, experimentarlo te puede llevar a una ilusión o un desengaño, pero la personalidad de tú vida cambia, y cambia sin darte cuenta amigo o amiga mía, no somos perfectos…
Tú que estás leyendo querido lector estas escrituras de sabiduría, recapacita que eres un pasajero terrenal en un universo de distintas estrellas, y quizás algunas veces acertemos y otras nos equivoquemos sobre nuestras decisiones escogidas, pero no te rindas jamás en la vida, porque cuando efectivamente te das cuenta que esa equivocación te llevó mostrar nuevos horizontes impensables, le darás comienzo a nuevas primicias que no percibías en ese preciso instante; sólo o acompañado dará lo mismo, ni el lugar donde te encuentres será significativo.
Al final, nuestro origen primordial para transitar este trayecto tan agraciado, consistirá en percibir esa paz inviable que desafortunadamente por culpa de los altibajos que nos depara la vida, no somos capaces de adquirir dicha energía inmaterial hacia nuestro interior.
Valora lo que el destino te ha preparado camarada, puede que seas un aprendiz o un maestro un día, y tengas que enseñar a otros tú experiencia vivida, porque todos somos maestros o alumnos en todo el recorrido de nuestra existencia.
Un consejo: Como dijo un sabio, poeta, filósofo, …. Friedrich von Schiller.
“VIVE Y DEJA VIVIR”